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AUTOESTIMA EN LA DOCENCIA

Lo que distingue a un profesor de vocación es su capacidad de mirar al estudiante con ojos de esperanza y comunicarle valor y validación.

Uno de los más grandes regalos que un profesor puede ofrecer a un estudiante es no rendirse a aceptarle una baja autoestima o invalidación personal, y, por el contrario, ayudarle a descubrir su valor, su capacidad, y lo lejos que puede llegar. El poder más grande que puede tener un profesor es lograr que su estudiante crea que puede lograr sus metas, que es capaz de aprender, que tiene potencia para alcanzar sus objetivos. Esto implica validar y potenciar; estar centrados en lo positivo, no juzgar, acompañar desde las dificultades, demostrarle al estudiante que puede, hasta convencerlo que puede. Significa enseñar estrategias y aproximaciones para resolver problemas, crear un sentido de confianza en los estudiantes. Una relación positiva permite a los estudiantes  aprender y crecer confiando en sí mismos y en su habilidad para actuar con autonomía y logro. Si la experiencia de aprendizaje se centra en la comprensión, en la cooperación, en el involucramiento, en trabajar los problemas y respeto mutuo, es posible que los estudiantes se transformen en personas con autoestima positiva y sólida, una autoestima basada en su propio sentido de capacidad y no en la aceptación y reforzamiento del medio.

Para lograr esa trasformación es muy importante que los profesores cuiden y cultiven su propia autoestima. Los profesores que cultivan en sí una autoestima positiva entienden que si quieren fortalecer la autoestima de otro, necesitan aproximarse al otro desde la visión de su valor. Pero esta actitud que tienen hacia los estudiantes han aprendido a tenerla consigo mismos, valorando sus recursos y confiando en sus capacidades, tratándose a sí mismos con aceptación, comprensión y respeto, pero también con una actitud de promoción de sus capacidades, compromiso por sus metas y confianza en su capacidad de lograrlas.  Eso requiere valorarse, valorar lo que hacen y valorar lo que viven. También significa levantar sueños, querer hacerse expertos, querer vivir cosas nuevas y tener un sentido de juego y pasarlo bien. De alguna manera se relaciona con las sencillas claves de la felicidad: aceptación de las personas y de la realidad, no juzgar, gratitud hacia lo que la vida nos da, valoración de las personas, cuidar los vínculos, crear relaciones cooperación, construir sueños compartidos.

El desafío es seguir cultivando la vocación que los mueve, dar sentido y significado a sus estudiantes. Cada profesor da mucho de sí cada día y tiene mucho más que dar. La fuente es inagotable, mientras más se da más se tiene.

Referencia Bibliográficas

Branden, Nathaniel: The six Pillars of self-esteem. 1994. The Bantam Book.